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Los anoréxicos se ven mal ellos, no al resto

Lo llaman la prueba de la puerta, y es una sencilla manera de evaluar la distorsión de la propia imagen que tienen las personas con anorexia. Consiste en enfrentarlas a una puerta entreabierta, y preguntarles si pasarían. Los afectados, invariablemente, se ven más gordos de lo que están, y suelen decir que no aunque haya espacio de sobra. Pero esta falsa percepción, clave del trastorno, solo se aplica a ellos mismos. Según un estudio que ha publicado PLOS, cuando se preguntaba si una tercera persona pasaría por la puerta, quienes sufrían anorexia acertaban mucho más.

El trabajo se ha hecho con 25 personas con anorexia nerviosa y 25 sin ella. Entre estos últimos, la tasa de aciertos (lo que los investigadores llaman pasabilidad) es similar, lo que indican que juzgan igual a los demás y a sí mismos.

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VIGOREXIA: Una Patologia Alimentaria

Hablando de Vigorexia
Un trastorno emocional que puede llegar a alterar la vida y poner en riesgo la salud del practicante de musculación

La adicción o dependencia al ejercicio también llamada de vigorexia es un trastorno en el cual las personas realizan prácticas deportivas de forma continua con una valorización prácticamente religiosa o de fanatismo hasta tal punto de exigir constantemente al cuerpo sin importar las eventuales consecuencias que desde los instructores hasta los médicos advierten.

Es bastante curioso observar como los comportamientos mentales evolucionan y se transforman a lo largo del tiempo o entre las diversas culturas mostrándose sensibles a los cambios socioculturales; así se observa que la prevalencia de las enfermedades mentales está absolutamente asociada a una época determinada y determinados valores culturales.

La vigorexia nació en el seno de una sociedad consumista, competitiva, frívola hasta cierto punto y donde el culto a la imagen acaba adquiriendo prácticamente la categoría de religión; en general este tipo de trastornos relacionado al entrenamiento o a la dieta ejemplifican la influencia sociocultural en la incidencia de algunas desviaciones emocionales.

Con toda certeza, la vigorexia es uno de las más recientes trastornos emocionales estimulados por la cultura que aún catalogada como enfermedad específica por los manuales de clasificación siendo más común entre los hombres que se caracterizan por una preocupación excesiva en ser los más fuertes y gigantes a cualquier coste.

A pesar de que los portadores de vigorexia sean bastante musculosos pasan horas en los gimnasios entrenando y aún así se consideran débiles, delgados y hasta esqueléticos.

Una de las observaciones psicológicas sobre este tipo de personas es que tienen vergüuenza del propio cuerpo recurriendo así a los ejercicios excesivos y a la fórmulas mágicas como sustancias no naturales para acelerar el fortalecimiento inclusive dejando de lado las bondades naturales de la suplementación.
Las investigaciones sobre dependencia (o adicción) se tratan a través de la psiquiatría, la psicología experimental y de la neurobiología en el sentido de identificar elementos emocionales y biológicos que contribuyen a alterar el equilibrio del placer (homeostasia hedonista) llevando así a la adicción.

El término vigorexia o síndrome de Adonis fue desde el inicio denominado así por el psiquiatra americano Harrisom G. Pope, de la Facultad de Medicina de Harvard cuyos estudios fueron publicados en la revista Psychosomatic Medicine con la observación de que un 10% a 15% de los adeptos a la musculación pueden estar influenciados por esta patología emocional; los dos trastornos tanto la anorexia y la vigorexia fueron consideradas por Pope como enfermedades conectadas a la pérdida de control de impulsos narcisistas, una frase complicada en recordar pero que se resumen en un trastorno que incluye a todo el organismo y hasta la belleza corporal impactando negativamente en la salud y en la forma física del practicante de musculación.

Como se somatiza este trastorno

Lo habitual y deseable para el ser humano moderno es estar moderadamente preocupado con su cuerpo sin que esta preocupación se convierta en una obseción; lo interesante dentro de cada uno es estar satisfecho consigo mismo y aceptarse físicamente tanto dentro de un programa de entrenamiento o un estilo de vida recordando que para desarrollar ese físico fenomenal que todos buscan al momento de trabajar con las pesas se debe incluir prioritariamente algunas cosas esenciales como la dieta, el entrenamiento, la recuperación y un estilo de vida sin mucho estrés psicológico tanto en el trabajo como en la vida social.

Pero aquí estamos tratando algunos complejos que los individuos tienen generando inseguridad social o timidez que es la actitud más habitual por ello surge la obseción por la belleza física que viene acompañada de procesos depresivos, fobias, ansiedad severa, actitudes compulsivas o repetitivas como mirarse permanentemente al espejo y que por consecuencia conducen a la vigorexia.

  • No se trata simplemente de hacer ejercicios con intensidad para recibir el diagnóstico de vigorexia ya que si un plan de entrenamiento está orientado con indicación médica o terapéutica, recreativos y/o de acondicionamiento esto es bienvenido dentro del ambiente deportivo incluyendo al culturismo.
  • El problema está en que las peronas entrenan más de la cuenta no solo para sentirse bien sino porque creen que rompiendo los esquemas citados por los profesionales se podría llegar a la perfección corporal en menos tiempo o con mayores resultados a los descriptos en las plantillas de dieta, entrenamiento y recuperación estipuladas previamente perdiendo la noción de su propio yo interior sin llegar nunca a la satisfacción personal.

Es difícil establecer límites entre un ejercicio saludable y un ejercicio obsesivo pero es bueno recordar que los vigoréxicos además de entrenar sin parar comen de forma atípica y exagerada llegandose inclusive a pesarse varias veces por día y realizando comparaciones frecuentes con otros compañeros del gimnasio transformando el proceso de obsesivo a compulsivo de tal forma que se sienten fracasados abandonando las actividades sociales o laborales y aislándose del mundo en los gimnasios día y noche.

La Personalidad de la Vigorexia
Podemos encontrar entre portadores de vigorexia personas que sólo buscan la figura perfecta influenciadas por los modelos culturales actuales, o deportistas que quieren obsesivamente llegar a ser los mejores exigiendo insensatamente a su organismo hasta que su meta ser alcanzada pero recientemente hemos visto también entre los vigoréxicos a personas portadoras de personalidad introvertida cuya timidez o retraimento social favorecen una búsqueda del cuerpo perfecto como compensación a los sentimientos de inferioridad.

Estas personas poseen algunos trazos característicos de personalidad porque acostumbran tener baja autoestima y muchas dificultades para integrarse socialmente, llegan a ser introvertidas y pueden con frecuencia, rechazar o aceptar con sufrimiento la propia imagen corporal; en algunos casos la obsesión con el propio cuerpo se parece mucho con el mismo fenómeno observado en la anorexia nerviosa.

El culturismo es uno de los deportes que más comunmente se relaciona con este tipo de trastorno pero eso no significa que todos culturistas tengan vigorexia ya que en cierto grado el lìmite lo pone uno mismo; por ello venimos recalcando casi en todos los artículos relacionados al entrenamiento, la salud ante todo y para ello tanto el estilo de vida como la suplementación que complementa a una dieta sana y responsable hace que nuestros cuerpos empiecen a reaccionar positivamente ante el entrenamiento alcanzando metas físicas y emocionales con la mente sana dentro de un cuerpo descomunal.

Consecuencias de la Vigorexia
Una de las consecuencias de la vigorexia respecto al exceso de entrenamiento y a las reacciones corporales que avisan que algo está errado son las reacciones semejantes al estrés tales como el insomnio, la falta de apetito, la irritabilidad, el desinterés sexual, la debilidad, la fatiga constante, o la dificultad de concentración; emocionalmente el practicante de musculación se siente fracasado y abandona también las actividades sociales o laborales destruyendo así su vida paso a paso.

Además de la obsesión por el cuerpo perfecto también produce un importante cambio en los hábitos y actitudes principalmente en la cuestión alimenticia; hasta la mínima caloría ingerida es contabilizada y medida con máxima atención pues la belleza corporal dependerá de esto según los que sufren el trastorno; este desequilibrio alimenticio acaba por sobrecargar el hígado u otros órganos y hasta hormonas del cuerpo obligándolos a desempeñar un trabajo extra y anormal.

La vigorexia causa problemas físicos y estéticos como por ejemplo la desproporción displásica también entre el cuerpo y cabeza con problemas óseos y articulares debido al peso excesivo, falta de agilidad y acortamiento de músculos y tendones.

La situación se agrava cuando surge el consumo de sustancias no naturales con el fin de conseguir “mejores resultados”; el consumo de este tipo de productos sintéticos aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares, lesiones hepáticas, disfunciones sexuales, disminución del tamaño de los testículos y mayor propensión al cáncer de la próstata.

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Conozca los estragos que genera la anorexia y bulimia en una niña o joven

Fuente: EFE
La moda, el ideal de belleza asociada a la extrema delgadez han aumentado los casos de anorexia y bulimia en púberes y adolescentes, y en menos casos incluso desde la niñez, según psicóloga clínica Alicia Otero.

Culturalmente hay un input muy fuerte por la delgadez. Eso es lo bello, lo atractivo, lo femenino. Esto se ve en algunas marcas de ropa que están de moda con tallas muy pequeñas que a menos que seas muy delgada podrás usar Alicia Otero, psicóloga clínica.
Me molesta que mis amigas me obliguen a comer. Me dicen que me veo muy flaca. Mejor no voy a su casa, porque su mamá me va hacer comer. Este puede ser el diálogo interno de una niña o adolescente con un trastorno alimenticio. Una de las consecuencias es la pérdida de amistades y el recurso a la mentira.

Quien padece anorexia tiene un fuerte trastorno en la percepción. “La persona deja de comer y baja de peso considerablemente. Los pantalones le queden grandes, pero se sigue viendo gorda frente al espejo”, explica la psicóloga Alicia Otero. La comida y la cantidad de calorías que ingiere es una obsesión.

En el caso de bulimia, hay un descontrol en los hábitos alimenticios. Son periodos de atracones de comida seguidas de purgas extremas con laxantes, deportes en exceso o vómitos provocados. Sin embargo, ambos trastornos no se quedan en el peso, sino que generan un desorden a nivel cognitivo o de ideas.

Aparecen pensamientos mágicos en relación al peso. Ideas como si soy flaca me van a querer más, voy a ser más inteligente, más querida por mis amigas o voy a tener éxito profesional. “La persona pone su seguridad en el peso al que le da una fuerza como mágica para hacer la diferencia entre la felicidad e infelicidad”, dijo.

Empiezan las comparaciones: que si soy más delgada que ella, soy mejor o si estoy más gorda, entonces soy peor. Además de la depresión, la salud se afecta: menstruaciones irregulares o ausentes, dificultad para dormir, mayor irritabilidad, aparecen vellosidades, problemas de estreñimiento y en los dientes.

¿Dónde se origina el problema?

Según Otero, las personas más propensas a sufrir estos trastornos eran las adolescentes de 18 o más años, pero ahora se presentan en escolares de 13 o 14 años, incluso puede haber casos aislados en niñas de seis o siete años. Las causas son varias, pero el factor cultural es el que ha adquirido mayor relevancia en nuestro tiempo.

“Culturalmente hay un input muy fuerte por la delgadez. Eso es lo bello, lo atractivo, lo femenino. Esto se ve en algunas marcas de ropa de moda con tallas muy pequeñas que a menos que seas muy delgada podrás usar. También se ve en cómo ir al gimnasio se ha convertido en una actividad casi obligatoria”, enfatizó.

Se sabe que iniciar dietas a temprana edad puede propiciar estos trastornos en los jóvenes. Por ello, Otero recomendó que niños y adolescentes no sigan dietas, a menos que exista sobrepeso u obesidad. En ese caso, deben tratarse de manera profesional con un médico o endocrinólogo y no solo con el nutricionista.

“Si el niño está subido de peso, no recomiendo que siga una dieta estricta con horarios, sino que aprenda buenos hábitos alimenticios. Que evite picar entre comidas, ingerir exceso de grasa y harinas, que se siente a la mesa y coma con protocolo, con tenedor y cuchillo, sin generar ansiedad frente a la comida”, increpó.

Si bien existen factores genéticos que predisponen a padecer estos trastornos, también existen dificultades emocionales que propician cuadros anorexia o bulimia como la baja autoestima, no aceptarse uno mismo, inseguridad, ser demasiado perfeccionista y autoexigente o tener pocas habilidades sociales.

Los trastornos alimenticios requieren de un enfoque multidisciplinario. Según Otero, “el psiquiatra diagnostica y ayuda con la intervención del nutricionista y del psicólogo clínico”. Por su parte, los padres deben transmitir su preocupación a sus hijos, escucharlos, evitar criticarlos y ofrecerles la ayuda necesaria.

Claves para detectar el problema en los hijos

  • -Si el adolescente baja mucho de peso.
  • Conductas alimentaria extrañas como comer de pie, cortar los alimentos en trozos pequeños para que parezca más, esconder la comida o no querer ir a ciertas casas.
  • Comer con mucha ansiedad sin diferenciar los alimentos, comer de la olla o sin calentar la comida.
  • Comer muy despacio y esperar a que los demás se retiren de la mesa para recién terminar el plato.
  • Si en el colegio dan voz de alarma, los padres deben evitar entrar en pánico y observar al menor: si hay vómitos, si come o no come.
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Estudio señala que la anorexia y la bulimia son más comunes en época de exámenes

Aislamiento social de los jóvenes puede resultar perjudicial para su autoestima.

http://www.larepublica.pe/30-05-2012/estudio-senala-que-la-anorexia-y-la-bulimia-son-mas-comunes-en-epoca-de-examenes

Un informe realizado por el Instituto de Trastornos Alimentarios de Europa señala que los jóvenes que se encuentran en época de exámenes tienen más probabilidades de tener un trastorno de alimentación como la anorexia y la bulimia.

Los investigadores señalan que esto se debería a considerable aumento del estrés en los menores, así como la exigencia personal interna y externa que afecta negativamente las pautas de alimentación.

Asimismo, el estudio señala que después de la etapa de evaluaciones, los jóvenes que han obtenido resultados más bajos de los esperados tienden a perder peso para compensar dichas notas o pueden iniciar un abuso de productos ricos en carbohidratos y grasas.

Los expertos refieren también que el auto aislamiento social que se imponen muchos jóvenes pueden ocasionarles gran ansiedad, así como un futuro miedo al fracaso, mayor intolerancia y frustración constante. (Con información de periodistadigital.com)

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La adicción al gimnasio: Vigorexia

¿Quién no ha conocido alguna vez en su vida en el gimnasio, a alguna persona con el siguiente perfil?: obsesión por verse musculoso, obsesionado con la nutrición, dietas ricas en proteínas, miradas continuas a los espejos, visitas constantes a la báscula, dedicación casi exclusiva al gimnasio, dejando muchas veces las actividades sociales de lado, interés excesivo por anabolizantes y otras sustancias dopantes…. Entonces es muy probable que conozca a alguien que padece un serio trastorno: la vigorexia.

También conocido como complejo de Adonis. Es una nueva patología, que cuando existe es difícil de detectar. La vigorexia se caracteriza por una excesiva práctica de deporte y de una obsesiva persecución de la belleza física. Los afectados son generalmente hombres entre 18 y 35 años que comienzan a dedicar demasiado tiempo, entre tres y cuatro horas diarias, a esa actividad y lo restan del resto de sus labores u ocupaciones cotidianas. Esto no quita que las mujeres también sufran este trastorno.

Según estadísticas, es cada vez mayor el número de personas que sufre este trastorno, que les impide verse cómo son en realidad. Por mucho entrenamiento al que se sometan, y cuanto mas musculatura desarrollen, estas personas siempre se verán débiles, “finos” y sin ningún atractivo físico. Esta obsesión va a traer como consecuencia muchos problemas en todos los ámbitos. Esta personas dejan incluso su vida laboral a parte para poder llevar a cabo su entrenamiento.

Después comienzan a consumir dietas desequilibradas, ricas en proteína e hidratos de carbono (en exceso) para favorecer el desarrollo muscular. Si a esto le sumamos su interés por las sustancias anabolizantes y su consiguiente uso, nos podremos hacer una idea de la magnitud de este problema. Además, la dificultad de conseguir dichos productos les obliga a recurrir al mercado negro donde aparecen productos adulterados, y sin ninguna garantía sanitaria. Así pues, hemos empezado por un problema de disformía corporal, que ha traído como consecuencia, problemas laborales, sociales, económicos, nutricionales, metabólicos, físicos…

Como hemos dicho, aunque los hombres son los principales afectados por la vigorexia, es una enfermedad que también afecta a las mujeres. Normalmente, estamos acostumbrados a relacionar anorexia y bulimia con mujeres, y vigorexia con hombres. Pero según vemos esto ha variado mucho. Aunque no cabe duda que en el desarrollo de esta enfermedad cuenta mucho los factores socioculturales como el culto al cuerpo, los cánones de belleza modernos…, también están relacionados con desequilibrios de diversos neurotransmisores del sistema nervioso central, y más concretamente de la serotonina. Como tratamiento de esta enfermedad se puede recurrir a los fármacos que actúen sobre estas sustancias. Sin embargo, la terapia fundamental es de tipo psicológico. El objetivo es actuar sobre la conducta del sujeto, recuperando su autoestima y superando el miedo al fracaso. Los estudios realizados hablan de una incidencia relativamente baja entre los asiduos a los gimnasios y deportistas aficionados, ya que uno de los riesgos potenciales de la vigorexia es la falta de control a la hora de hacer deporte. Esta es la razón de que no afecte prácticamente a los deportistas profesionales. Según los expertos, se recomienda que cualquiera que se inicie en una actividad deportiva inténsa, se ponga en manos de un monitor o preparador de fitness. Aunque no hay datos concluyentes en España, algunos cálculos situarían en torno a 20.000 los pacientes afectados por la vigorexia, frente a más de 700.000 afectados por la anorexia. Como en cualquier patología, la mejor solución es la prevención.

Aunque hoy en día es difícil de conseguir porque vivimos en una sociedad, que tiene como característica los valores sociales basados en la imagen. Así pues, padres, educadores, monitores deportivos… tienen la gran responsabilidad de educar desde la infancia a defenderse de modelos esterotipados, del culto excesivo al cuerpo y a la imagen, y de la obsesión por la perfección. Hay que estar contento con uno mismo y aceptarse tal y como se es. Consecuencias: Numerosos problemas orgánicos y lesiones pueden aparecer cuando la práctica deportiva es excesiva. Las desproporciones entre las partes corporales son muy frecuentes.

La sobrecarga de peso en el gimnasio repercute negativamente en los tendones, músculos y las articulaciones, sobre todo de los miembros inferiores, con desgarros y esguinces. La alimentación es otro problema muy frecuente e importante, ya que consumen muchas proteínas e hidratos de carbono y poca cantidad de grasa en un intento de favorecer el aumento de la masa muscular. Ocasionándoles muchos trastornos metabólicos. El uso de anabólicos es también otra consecuencia que se asocia a la vigorexia, en un intento de mejorar el rendimiento físico e incrementar el volumen de sus músculos.

Con el uso de estas sustancias no se obtiene ningún beneficio, sino todo lo contrario, ya que producen muchos trastornos en el organismo como masculinización e irregularidades del ciclo menstrual en las mujeres, acné, problemas cardíacos, atrofia testicular, disfunción eréctil, disminución de la formación de espermatozoides y retención de líquidos, mayor riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, lesiones epáticas, mayor propensión a sufrir cánceres, etc. Es importante tener en cuenta que estas drogas no aumentan la fuerza muscular, la agilidad, ni la resistencia. Problemas sociales y psicológicos. “Vivir para el cuerpo” deteriora las relaciones interpersonales. Así pues, desde aquí te animamos a que entrenes pero sin obsesionarte.

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